El ritual que obligaba a un demonio a obedecer: conjuros, cadenas y la caja de azufre de la Goetia
Los grimorios salomónicos no pedían favores a los demonios: los obligaban a comparecer y obedecer mediante una escalada de conjuraciones, la llamada a su rey, la Cadena de los Demonios y la quema de su sello en una caja negra con azufre y asafétida. Cómo funcionaba ese rito y por qué la demonolatría lo rechazó.