La contradicción de los grimorios antiguos: por qué exigían ayuno y rezos para llamar a los demonios
Quien abre por primera vez un grimorio auténtico de los siglos XV al XVIII descubre una paradoja: libros condenados por la Inquisición que exigen al operador confesarse, ayunar, lavarse con hisopo y conjurar a los demonios en nombre de Adonay y del Tetragrámaton. Por qué existía esa contradicción y cómo la resolvió el sendero oscuro.